Desde el año 2003, las argentinas y los argentinos vivimos un nuevo momento de la historia. Luego de décadas de sufrir el hostigamiento y maltrato de gobiernos anti-populares, caracterizados por medidas de ajuste de gastos, privatización y desregulación de todos los sectores de la economía, endeudamiento, precarización laboral, represión, desprotección de los sectores populares y una injusta distribución de la riqueza (en favor de los sectores más concentrados); con la llegada al gobierno de Néstor Kirchner comenzó una nueva etapa.
Todos conocemos los cambios fundamentales que llevó adelante ese hombre; en un país que estaba hecho cenizas luego de la década funesta del neoliberalismo y el estallido social de 2001, y habiendo asumido la presidencia con un porcentaje mayor de desempleo que de votos, Néstor se animó a cortar con la línea política que había prevalecido durante los últimos 30 años: terminó con la Corte Suprema adicta del menemismo, promulgó los juicios a los genocidas de la última dictadura militar, abrió las puertas del gobierno a las organizaciones populares, pensó políticas sociales para fomentar el desarrollo, reconoció y ayudó a las madres y abuelas de plaza de mayo, estableció la movilidad jubilatoria, creó escuelas y hospitales a lo largo y ancho del país. Y sabemos que la cosa no queda ahí, porque cuando asume Cristina Fernández en el 2007, este modelo político continúa y se profundiza con la nueva Ley de medios, la re-estatización de Aerolíneas Argentinas y los fondos de las AFJP, la Asignación Universal por Hijo, con la finalización de la deuda que teníamos con el FMI y el aumento al 6% del PBI del presupuesto destinado a la educación.
El modelo que comenzó en 2003 con el gobierno de Néstor Kirchner, y continúa desde 2007 con Cristina, nos abrió la posibilidad de pensar en un futuro mejor, reviviendo el sentido de la política y de la militancia; este es el modelo que queremos profundizar desde el Movimiento Evita. En este proceso, nos parece que la Capital Federal ocupa un lugar fundamental, ya que es uno de los centros políticos del país y suele ser utilizada por la oposición como último recurso dónde asentar su frágil poder.
Desde hace ya tres años, en la Ciudad de Buenos Aires, el gobierno de Mauricio Macri viene intentando afianzar el poder que le brindaron sus negociados como empresario y quiere reinstalar el modelo político que había predominado en nuestro país durante la década del ’90, o sea, quiere volver al modelo neoliberal que desfinancia la educación y la salud pública, que no genera trabajo ni negocia salarios, aumenta impuestos y recorta gastos en desarrollo social y cultural, no cumple con la finalización de obras públicas (los subtes son el ejemplo más emblemático), no planifica la urbanización ni la construcción de viviendas para el mejor ordenamiento de la Ciudad y quiere imponer la lógica mercantil a todos los ámbitos de la vida.
Con el silencio cómplice de los grupos monopólicos que manejan los grandes medios de comunicación, Mauricio Macri está destruyendo la Ciudad de Buenos Aires y haciendo su campaña para presidente, con la idea de expandir esa política destructora a todo el país (o, en su defecto, seguir des-haciendo Buenos Aires).
Desde el Movimiento Evita creemos en el modelo que fundó Néstor y que sigue con más fuerzas el gobierno de Cristina, y es acompañando esta idea que buscamos construir una ciudad que crezca y avance, con justicia social e igualdad para todos los sectores que la habitan; por todo esto queremos recuperar la Capital , para acompañar desde la Ciudad el proyecto nacional y popular por el que Néstor dio la vida.
"Les puedo asegurar que en los momentos que me tocó vivir,
contaba los minutos para estar en el lugar en el que tenía que estar.
Es un lugar donde la hora de la Argentina nos requiere a todos estar al frente
para consolidar este proceso de transformación que iniciamos en el año 2003"
